La metodología es el conjunto de procedimientos, técnicas y estrategias estructuradas utilizadas para llevar a cabo una investigación o proyecto.
Dicho de otra manera, la metodología es la forma en que trabajas, son los pasos que das, y la forma en la que tomas decisiones.
Tener una metodología propia y saber comunicarla genera más confianza y aporta claridad. Ayuda al cliente a entender qué haces y cómo lo haces.
En definitiva, la metodología transmite la seguridad del resultado.
Aquí te explico cómo convertir tu proceso en una ventaja competitiva:
1. Tu salsa secreta
Encontrar aquel paso en tu metodología que solo haces tú, te diferencia del resto. Puede ser una fase de diagnóstico más profunda, una auditoría intermedia o una técnica de feedback específica.
2. El secreto de la confianza
Mostrar un proceso estructurado reduce la incertidumbre del cliente. Para muchos clientes, contratar un servicio o adquirir un producto online puede resultar algo estresante. Entregan el dinero, y esperan recibir algo que merezca la pena haber pagado por ello, y nunca están seguros de que eso vaya a suceder. Al visibilizar las etapas, el cliente siente una mayor confianza en su inversión.
3. El poder del naming
Ponerle nombre propio a tu metodología otorga originalidad, pero sobre todo, favorece el recuerdo. Además, sugiere que has invertido tiempo en perfeccionar tu técnica hasta convertirla en un estándar propio.
4. Una imagen vale más que mil palabras
La mente humana procesa las imágenes 60000 veces más rápido que un texto, por lo que un esquema visual como un gráfico, un embudo, o una secuencia lineal explica el método de un vistazo de manera clara y sencilla.
5. Estructura con propósito
En cada paso de la metodología, explica el beneficio directo de dicho paso y el por qué del mismo.
Por ejemplo, no es lo mismo decir: “Fase 1. Auditoría técnica”…
… que decir: “Fase 1. Auditoría técnica para identificar fugas de presupuesto (el porqué), lo que te permitirá ahorrar desde el primer mes (beneficio)».