Durante años, las marcas han tratado de parecer perfectas: comunicación impecable, discursos cuidados al milímetro, una imagen impoluta…
Sin embargo, el mundo está cambiando. Y no es ningún descubrimiento decir que la inteligencia artificial es uno de los principales motivos.
En un momento en que los contenidos se vuelven automatizados, impersonales y homogéneos, las personas tienden a buscar justo lo contrario: lo humano.
Como respuesta, algunas marcas ya se están adaptando a esta nueva corriente, inclinándose hacia una estética imperfecta, honesta y realista. Alejándose de la perfección y apostando por la autenticidad mediante imágenes y comunicaciones más naturales y aparentemente menos cuidadas.
Porque las personas queremos conectar con personas.
¿Qué caracteriza a una marca humana?
Transparencia
Comunicación constante y real, no solo cuando hay algo bueno que contar. A veces es interesante compartir aprendizajes, cambios o retos.
Empatía
Los seres humanos somos seres sociales. Esto quiere decir, que nos gusta escuchar, y que nos escuchen, y por lo tanto las marcas deberían hacer lo mismo con sus clientes. Prestar atención a los consumidores y tratar de entenderlos es fundamental para crear vínculos basados en la confianza. La comunicación debe ser bidireccional.
Responsabilidad social
Las causas sociales o medioambientales son preocupaciones humanas. Durante muchos años estas cuestiones han sido ignoradas por las empresas, sin embargo, actualmente las personas encuentran imprescindible que las marcas sean responsables con el entorno, que aseguren condiciones laborales óptimas, y que contribuyan a causas sociales.
¿Cómo humanizar una marca?
Dar visibilidad al equipo
No es casualidad que muchos directivos de empresas se lancen a publicar vídeos hablando en redes sociales. Tampoco es casualidad que los vídeos en los que los empleados toman las riendas de la comunicación (employee advocacy) estén de moda.
Este tipo de contenido permite establecer una comunicación real y cercana al conocer a quienes están detrás de una marca. Además, animar al público a comentar en los vídeos y responderles favorece la comunicación bidireccional y la conversación mediante la escucha activa.
Antes de tomar una decisión, las audiencias quieren conocer quién está detrás de las marcas, cuáles son sus valores, cómo trabajan, qué opinan, qué les mueve a hacer lo que hacen…
Ponerle “cara” a una marca resulta imprescindible para establecer cercanía y credibilidad con ella, favoreciendo la primera compra o contratación, y la posterior fidelización del cliente.
Compartir el proceso
Mostrar el proceso de trabajo, cómo se toman decisiones y la evolución de los proyectos, además de generar confianza por parte del cliente, ayuda a que este entienda el valor real detrás de un producto o servicio y el esfuerzo y tiempo que este requiere.
Mostrar valores y propósito
Comunicar el propósito y razón de ser de la empresa junto con sus valores, y demostrar cómo se hacen tangibles.