Está claro que las pymes se esfuerzan en ofrecer un buen producto o servicio, en cuidar la atención al cliente… Pero la marca a menudo queda en segundo plano, e incluso a veces se olvida.
Y por mucho que una empresa haga bien su trabajo, sin una marca cuidada, esta pasa desapercibida y no se recuerda.
Aquí entra el branding.
Porque el branding no es solo para grandes empresas, y bien aprovechado por parte de las pymes puede resultar una potente herramienta para crecer, diferenciarse y construir relaciones sólidas con sus clientes.
De hecho, las pymes cuentan con grandes ventajas respecto a las grandes corporaciones, como son la cercanía, la flexibilidad y la autenticidad.
La capacidad de comunicarse directamente con los clientes, de conocerlos, de entenderlos y de adaptarse a sus necesidades.
Esto en términos de branding, es un beneficio enorme que permite generar confianza, uno de los activos más valiosos para cualquier empresa.
Beneficios de implementar estrategia de marca en PYMES
- Reconocimiento en un mercado saturado.
- Generar confianza y fidelización, construyendo relaciones marca-cliente duraderas.
- Reflejar el valor real de sus productos y servicios y así defender mejor sus precios.
La marca ayuda a que la empresa deje de competir por precio, para comenzar a competir por valor.
El branding no solo es un logo
Una de las ideas más extendidas sobre trabajar la marca es que esto significa cambiar el logo o mejorar la imagen visual.
Y es que muchas pymes solo dan el paso hacia el branding cuando sienten que necesitan renovar su imagen. Esto es muy buen motivo para acudir al branding, pero no debería ser el único, ni tampoco empezar por este paso.
Antes del diseño, hay preguntas importantes que hacerse, como:
- ¿Qué represento?
- ¿A quién quiero atraer?
- ¿Qué me hace diferente?
- ¿Cómo quiero que me perciban?
- ¿Qué quiero transmitir?
- ¿Cuál es mi propósito?
Cualquier proyecto de identidad visual requiere un proceso de investigación, análisis e introspección de la marca. Se necesita estrategia y pensamiento crítico para alinear la identidad visual con los valores y comunicación de la marca.
Además, el branding no solo se encuentra en la comunicación o en la identidad visual, si no en los detalles y en la experiencia: en cómo se presenta un presupuesto, cómo es la relación con el cliente y se responden a sus quejas y necesidades, en cómo se gestiona un problema…
La marca no es superficial, si no la base del negocio.
En definitiva, el branding hace que la marca deje de parecer una opción más, y se convierta en la opción preferente.